Entrevista:Los secretos del general José Roberto León
Por: SALUD HERNáNDEZ |
¿Cómo es el nuevo director de la Policía Nacional? ¿Qué historia de vida hay detrás de ese hombre serio y callado, que asume uno de los cargos más difíciles del país? Salud Hernández se sentó a conversar con él, y nos trae el lado íntimo y desconocido de quien ahora está a cargo de la seguridad de los colombianos.
A los dieciséis años se bajó de un bus en el primer semáforo que encontró al entrar a Bogotá y caminó hasta la Escuela de Cadetes General Santander. Viajaba desde su natal Ibagué para cumplir el sueño de ser policía, una profesión que le corre por las venas. Después de conversar con él un rato largo, resulta difícil imaginarlo sin el uniforme verde oliva que viste con un orgullo contagioso desde 1979.
Serio, amable, extremadamente formal, complicado de entrevistar porque no se deja sacar del guion institucional, este administrador de empresas, de 51 años, nacido en Ibagué, casado y padre de dos hijos veinteañeros, tiene la misión de sustituir al general Óscar Naranjo sin que se note el cambio.
¿No da un poco de ardor estomacal asumir un cargo tan complejo?
-En la Policía Nacional, desde que uno ingresa, lo van preparando. Llegar a ser director es el producto del trabajo de treinta y tres años de servicio, cursos de formación, experiencia internacional y el paso por diferentes especialidades; fui director de carabineros en Seguridad Rural, comandante de la Policía Metropolitana de Cali, inspector general, jefe del Área Estratégica... Eso me permitió profundizar en el conocimiento de la policía y, algo que es importante, escuchar a la comunidad, saber qué le aflige, y sobre esa preocupación hay que trabajar.
Lo que no hacen algunos jueces. Por eso dejan libres a los delincuentes que ustedes agarran
(Risas y silencio esperando otra pregunta).
¿No le preocupa sustituir a alguien que sale por la puerta grande, con el 85 por ciento de popularidad?
-Hay que tener claro que mi general Naranjo es irremplazable, se demorará muchos años la institución para tener una figura así, un gran ser humano, un gran policía, un gran patriota. Todo ese capital que él nos deja genera tranquilidad porque recibo una institución fuerte, sólida. Lo que hay que hacer es continuar con lo que se ha venido haciendo bien y hacer unos ajustes.
¿Desde ya le está diciendo a la gente: "Yo no voy a ser el hombre más popular del planeta, traigo mi propio estilo"?
-Exactamente. Cada uno tiene su propio estilo y eso se ve en todas las posiciones, en la función pública o en la empresa privada.
Naranjo tiene carisma. ¿Y usted?
-(risas) Digamos que cada uno tiene su propio estilo.
Empecemos por el principio. ¿Por qué se hizo policía y no gerente de una compañía? A fin de cuentas estudió Administración de empresas.
-Tengo dos tíos que fueron policías ―se retiraron jóvenes―, y yo veía en ellos ese afecto de la comunidad con la policía, cómo eran esas relaciones y siempre quería una institución que me permitiera servir a mi país y a mi comunidad. Administración estudié después.
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